Terminó El puntero, con un final abierto y 24.5 de rating

 

Llegó a su fin el unitario de Pol-Ka
Terminó “El puntero”, con un final abierto y 24.5 de rating

Laura Ferré
“El Puntero”, el unitario de Pol-ka para El Trece, concluyó con un final doloroso y abierto para su protagonista Pablo Aldo Perotti, alias “El Gitano” (Julio Chávez), mientras que otras historias del envío lograron resolverse durante una última emisión que, de acuerdo al reporte de Ibope, anotó 24.5 de rating y fue el ciclo de mayor audiencia del miércoles.

La miniserie de 39 capítulos obtuvo un rating promedio de 19.1 puntos que demostraron que fue capaz de generar pasiones que se extendieron a las redes sociales.

La serie que al calor de una trama escrita por Mario Segade y dirigida por Daniel Barone supo abordar lo socio-político y descolló de la mano de un elenco impactante, alcanzó la medición más alta en el capítulo final de un unitario que comenzó a emitirse los domingos y los miércoles, para concluir saliendo al aire sólo este último día.

“El Gitano” (Chávez) continúa, en el último envío, internado en un psiquiátrico donde permanece, desde que el asesinato de su hija Libertad (Belén Blanco) despertara los fantasmas de su mente, al tiempo que su esposa Clarita (Gabriela Toscano) se debate entre la culpa que le provoca verlo así y sus nuevas responsabilidades como jefa comunal.

El personaje de Chávez, con su estilo transgresor que se mantuvo desde la primera emisión del 15 de mayo, no puede con su genio y aprovecha los “permisos de salida” otorgados en la clínica para regresar al barrio e intentar trabajar para su gente, en lugar de cumplir con las indicaciones de reposo médico.

Tanto esfuerzo para una criatura vulnerable y frágil en su cordura, termina por resentir aún más su salud ante la desesperación del entrañable Lombardo (un consagratorio Rodrigo de la Serna) ya convertido en flamante propietario de un despacho propio en la intendencia que maneja Clarita.

El desenlace de la historia de Lombardo y su amada Pochi (Bárbara Lombardo) es tan nítido en su felicidad, que hasta incluye la próxima llegada de una beba y el buen posicionamiento del joven a nivel laboral y también barrial, ya que comienza a perfilarse como heredero de la mística del “Gitano” entre los vecinos.

En cambio, el final del protagonista, un personaje que despertó odios y amores a fuerza de contradicciones reveladas por la gran actuación de Chávez, quedó abierto y algo confuso como los gestos de ese personaje que se movió siempre al límite, al borde de los excesos.

En una fuerte escena final que presagia la tragedia, el protagonista empieza a cantar el Himno Nacional, preso de una mirada perdida pero intensa que da pie al el comienzo de un clip con el clásico de Los Redondos “Juguetes perdidos” como telón de fondo.

Una catarata vertiginosa de imágenes mostraron al trío central de la trama: “El Gitano, Lombardo y Levante (en enorme composición de Luis Luque) en el barrio del conurbano donde supieron desplegar sus miserias y grandezas, que también permitió apreciar los cambios físicos que experimentaron los actores a lo largo de la trama.

Aunque el espectador seguramente se quedó con ganas de saber más del destino de Levante quien tras vengar la muerte de su amada Libertad ultimando a su hermano Lemme (el destacado Pablo Brichta) se alejó de los lugares que solía frecuentar y por ello estuvo ausente de la última entrega, “El puntero” se ratificó como una historia en la cual los actores desafiaron la atención de la audiencia con una impactante mezcla de emoción, intensidad y sutileza.

Télam