Matías Lucchesi, director cordobés de “El Pampero”: “El rodaje fue una experiencia extrema”

 

Se estrena El Pampero, segunda película del cordobés Matías Lucchesi, en donde Julio Chávez es un hombre enfermo que navega para huir de sus dramas. Entrevista con el director.
De la comparación entre el primer y el segundo largometraje de Matías Lucchesi (Córdoba, 1980) emerge de manera instantánea la noción de contraste: si en Ciencias naturales una niña buscaba a su padre en las alturas áridas de las Altas Cumbres, en la flamante El Pampero es un hombre mayor y enfermo (Julio Chávez) quien escapa del lazo difícil con su hijo navegando en un velero a lo largo de El Tigre, al que se le suman dos personajes (Pilar Gamboa y César Troncoso) que arrastran el drama a las costas del thriller.

El río y el fin de la vida sustituyen así a la montaña y la iniciación, aunque los gestos del cine de Lucchesi permanecen: una historia bien contada con pocos recursos, seguridad en tonos y secuencias y lo complejo hecho simple.

En efecto, El Pampero estuvo lejos de ser un suave fluir en la corriente: nacido antes que Ciencias naturales y lento en su transitar por los procesos que exige el Incaa, el proyecto terminó por complicarse en el rodaje, llevado a cabo en Dique Luján, donde las dificultades propias de la naturaleza chocaron con las limitaciones técnicas de todo filme mediano. Así de parsimoniosa como se la ve, El Pampero fue una suerte de pequeño Fitzcarraldo para Lucchesi.
“Yo antes navegaba a vela, me encantaba, pero no lo hago más después de la película”, confiesa Lucchesi un poco en broma y otro en serio. Y sigue: “El Pampero surgió como algo fácil de hacer, tres actores y un barco, pero terminó siendo lo contrario. Filmar en un barco es súper difícil, mucho más de lo que habíamos pensado. Las locaciones nos costaron porque necesitábamos un velero grande para movernos, más allá de que los interiores hayan sido resueltos en un estudio. Y eso nos jugaba en contra porque mientras más grande el barco más cala en el fondo, más abajo el quillote, entonces no entraba en el río. El barco era grande y el río chiquito. A la vez no había agua, o había marea o viento pero el barco no andaba. Otra vez tuvimos que filmar una noche y era un caos, había lanchas con luces. No habíamos pensado en eso cuando escribimos el guion con Gonzalo Salaya. El rodaje fue todo lo que implica normalmente sumado a un terreno frágil donde todo se mueve. Fue una experiencia extrema”.
“Tengo un intríngulis entre rodar con equipos grandes y profesionales o más chiquitos, manejables y familiares –completa-. Éramos 40 personas en el agua y se hacía arduo ir a lo esencial, que era trabajar los vínculos entre los actores. Hay todo un cine intermedio en que entra El Pampero, películas con una determinada necesidad formal y cantidad de técnicos, pero me pregunto si eso realmente a mí me termina de funcionar. Me tiro más por películas chiquitas o grandes. Mi próximo proyecto tiene que ver con eso. Tengo que aprender a manejarme mejor en el terreno mediano si es que quiero sacarle provecho. El rodaje de El Pampero fue complejo, una zona de guerra, y no lo digo como hazaña sino como replanteo”.
El director cordobés habla con VOS en su casa en el barrio porteño de Belgrano, un día después de la avant de su nuevo filme. De paso errático y fugaz por La Metro y la Universidad Nacional de Córdoba y una formación que tuvo como eje al teatro, Lucchesi terminó por tirar el ancla en Buenos Aires, donde vive hace varios años.
Hoy ya piensa en una próxima etapa que incluye los escenarios rústicos de sus cintas: “Siento que Buenos Aires fue una etapa muy buena porque me hizo vincularme y dedicarme a aquello que estuve haciendo, pero en este momento me dan más ganas de naturaleza. De seguir haciendo lo mismo pero conectado con otras cosas. Mi idea es ver qué pasa con el nuevo proyecto, un western con dos mujeres que escribí junto a Mariano Llinás y que estamos viendo cómo producir, me tiene entusiasmado, y además estoy trabajando en series. Por lo pronto espero que El Pampero guste”, dice Lucchesi.

Hombre al límite

-¿Cómo surge Fernando, el personaje de Chávez? ¿Por qué un hombre al término de su vida?

-Lo primero que me nació fue una imagen, la de un tipo que se encontraba a una chica manchada con sangre escondida en su velero. Pero lo más atractivo para mí era que ese hombre estuviera al límite, que tuviera que tomar una decisión. Que cargara con cosas afectivas pendientes, como esa gente que está ocupada en ciertas cosas mientras deja de lado las esenciales y, en el momento en que sabe que su finitud está cerca, que se va a morir, tiene que enfrentarse a eso, se pone en cuestión aquello que tiene escondido debajo de la alfombra.
El filme se convierte en thriller con la aparición de los otros dos personajes. ¿Por qué ese giro?

-Al principio El Pampero era más thriller, intentamos un tono tipo hermanos Cohen, pero a medida que avanzamos en las versiones del guion, definiendo a los actores y viendo las posibilidades reales, se nos fue yendo a una cosa intimista, por eso a mí me parece que tiene condimentos de thriller pero que es una película intimista. El thriller no explota, usa elementos de thriller pero a favor del vínculo de los protagonistas. En ese sentido fue un desafío hacer el filme, editarlo, porque jugaba con dos tonos. Gracias al montaje pudimos lograr algo uniforme.

-Alvin Astorga, que ya estaba en “Ciencias naturales”, aparece brevemente en “El Pampero”.

-Alvin me parece alguien espectacular, es un actor que me encanta. En Ciencias naturales para mí fue una revelación, y de hecho más allá del personaje de Paula Hertzog la gente se enamoraba de él. Lamentablemente en El Pampero no había muchos protagonistas y él quedaba de mucha edad para el personaje de Troncoso. Pero de repente estaba este tipo que trababa el paso con su barco y me pareció que Alvin era la persona justa. Fue bastante difícil conseguirlo, tenía un tema de salud y lo hicimos venir dos veces porque la primera llovió, finalmente pudo actuar. Su presencia representa mi deseo de continuar trabajando con él, Alvin bien contenido es un actor con un gran potencial que no sé si él mismo sabe que tiene.

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El texto original de este artículo fue publicado el 04/08/2017 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición digital para leerlo igual que en el papel.
Por Javier Mattio
vos.lavoz.com.ar