Julio Chávez y Cecilia Roth: ficción por partida doble

Son los protagonistas de Tratame bien, el nuevo unitario de Canal 13, y de la segunda temporada de Epitafios
Por Natalia Trzenko | LA NACION

En sus mejores días, cuando sus implacables críticos se sienten benévolos, la televisión es considerada la forma más popular del entretenimiento. En sus peores días, a la pantalla chica se le cuelga el mote de boba y se la acusa de terribles crímenes contra la inteligencia colectiva. Para contrarrestar tantos bombardeos -a veces, acertados-, para probar que la TV vale la pena, quizá baste con tener un buen abogado defensor o dos. Dentro de pocos días, Julio Chávez y Cecilia Roth aparecerán en el televisor protagonizando no una, sino dos ficciones. El miércoles, a las 22.45, se estrenará Tratame bien , el flamante unitario de Pol-ka para Canal 13, y el domingo llegará a la pantalla de HBO la segunda temporada de Epitafios . Con pocos días de diferencia, Chávez y Roth, dos rara avis para el espectador televisivo, aparecerán en la TV por duplicado.

-¿Qué tienen estos dos ciclos para que decidieran hacer televisión?

Roth: -Ambos proyectos me resultaron muy interesantes. Epitafios 2 es una continuación de la primera parte, a la que apenas me había integrado en el capítulo ocho. La verdad es que al ser HBO no lo sentí como un proyecto de televisión; teníamos seis meses para hacer 13 capítulos, que se rodaban en fílmico. La sensación era de que estábamos haciendo cine. Aunque hice algunas pequeñas participaciones en Amas de casa desesperadas y Mujeres asesinas, hace once años que no hacía televisión con continuidad, desde Laura y Zoe , y creo que Tratame bien se dio porque se trataba de trabajar con el mismo director, Daniel Barone, y el mismo productor, Diego Andrasnik, que en Epitafios.

-Y ahora salen los dos programas en la misma semana…

Roth: No quiero pensar en eso. El tema es el trabajo cotidiano, la alegría, la búsqueda. Toda la parte que implica estar en un proyecto en el que hay una presión fuerte, expectativas. Prefiero no pensarlo.

Chávez: -De todos modos, aunque la salida del programa no tiene que ver con nuestro trabajo, tampoco somos ingenuos, y cuando uno toma la decisión de hacer algo, piensa, tiene estrategias. Tiene que ver con apuestas que uno hace, tanto profesionales como expresivas. Hoy por hoy, Pol-ka, este elenco, mi compañera, conforman un espacio en el que encuentro una posibilidad de desarrollar algo de mi oficio. Fue así en Epitafios 2 y acá lo vuelvo a elegir como uno de los lugares en los que puedo desarrollar una manera de pensar mi profesión. La TV es un ámbito del que algunas personas pueden desear salirse y, para mí, en este momento, es un lugar interesante donde también puedo pensar.

COMPAÑEROS

«Lo único que quiero saber es si puedo contar con mi compañera», le dice Renzo Márquez, el duro policía que interpreta Chávez en Epitafios 2 a Marina Segal, su impasible colega protagonizada por Roth. Claro que la pregunta dicha con otro tono y otro fondo bien podría ser formulada por José a Sofía, con la que está casado hace 22 años y con grandes posibilidades de no llegar al aniversario número 23. La pareja que está en el centro del conflicto de Tratame bien atraviesa crisis solistas y a dúo, motivadas por el fracaso profesional de él, los sueños relegados de ella y los hijos, interpretados por Martín Slipak y María Alche.

«Al hacer este trabajo, tengo el gusto de estar actuando en escenas en que no he actuado todavía. Como la de los hijos, por ejemplo. Situaciones que para mí son inéditas y que, si bien las vi 28.000 veces, porque si hay algo que he visto es a familias comiendo tostadas a la mañana, yo no las hice. Y Epitafios también tenía eso. Policías se hicieron 48.000, pero ahora me toca a mí. Es el placer de decirle a un actor de 18 años «hijo»», cuenta Chávez. Aunque si lo piensa un poco el gusto de lo nuevo viene acompañado de cierto desconcierto: «Yo le decía a Cecilia que cuando recibo los libros hago un gran esfuerzo por no estudiarme la letra del hijo. La verdad es que me dan ganas de mirar al cielo y preguntar: «¿Qué pasó, Señor?» Lo interesante, además, es que Cecilia y yo nos conocimos más o menos a la edad que tienen los chicos que hacen de nuestros hijos».

A su lado, Roth asiente, ríe y recuerda aquel tiempo en que el cine, el teatro y la televisión eran destinos tan exóticos para ellos como China o la India. «Nos conocimos en el casting de No toquen a la nena . Fue el primer trabajo de Julio y el mío, aunque yo era más comparsa», cuenta la actriz sentada, junto a Chávez, a la mesa del living de esta familia tipo a punto de «implotar».

Escrita por Pablo Lago y Susana Cardozo ( Locas de amor ), la historia de Tratame bien parece empezar por donde la mayoría de las historias terminan. Una pareja que ya no sabe cómo ser o si quiere seguir siéndolo, y a la que las respuestas de sus terapeutas individuales ya no le alcanzan. Por eso, por recomendación de la psicoanalista de ella, interpretada por María Onetto, y el psiquiatra de él, papel que hace Norman Briski, consultarán a una tercera, Clara Lombardo, especialista en terapia de pareja que interpretará Cristina Banegas.

Tratame bien tiene que ver con el tema del trato en el sentido del contrato. Los contratos tienen letras chicas y cada uno escribe ahí algo que el otro no llega a leer. Muchas veces, el amor o la juventud hacen que esos contratos parezcan fantásticos, pero después algo empieza a pasar en los vínculos, en las relaciones con los hijos, con los padres…», reflexiona Chávez, y su compañera de fórmula continúa: «En ese punto, uno empieza a repactar y a revisar el contrato».

En el proceso de decidir si renegocian o rescinden su matrimonio, José y Sofía pasan muchas horas en divanes repitiendo lo que ya dijeron mil veces, sufriendo para conseguir, tal vez, dejar de sufrir. Y, créase o no, la neurosis de unos en la ficción causa gracia a otros que miran del otro lado del televisor.

«Hace unos días, decíamos con María Onetto que, mirado desde afuera, siempre hay un costado ingenuo en la terapia porque uno se pregunta las mismas cosas una y otra vez. Uno las sufre profundamente, pero esa repetición, mirada desde afuera, con la frialdad de una cámara, causa gracia», explica Roth.

Puestos a interpretar sus papeles en Tratame bien, a pesar delos años de experiencia, los actores se encontraron con un par de sorpresas que cerraron el círculo en el lugar menos pensado.

«La primera vez que le dije a mi hijo en la ficción «hijito», me empezaron a transpirar las manos y me agarró una emoción tan grande… Me di cuenta de que es una palabra que mi naturaleza necesita construir. Yo empecé a estudiar teatro por esto. Cuando era chico, una compañera en un campamento me dijo que fuera a estudiar teatro y yo le pregunté qué hacían ahí. Me lo explicó muy simple: «Vos me matás y yo me hago la muerta». Y yo pensé que era lindo eso de tener un lugar donde podía matar a alguien sin consecuencias», dice Chávez, y se ríe mientras Roth revisa su propio arcón de los recuerdos: «Yo le decía a mi hermano menor que jugáramos a que él me mataba y yo me hacía la muerta durante horas, y el pobrecito se quedaba pagando. Porque yo convertía en verdad ese juego. Y aquí estamos: convirtiendo en verdad a esta familia; convirtiendo en verdad un hijo para Julio; convirtiendo en verdad una hija, este departamento…». .