“El trabajo con Adrián Suar surgió como una provocación”

 

 

En diálogo con EL DÍA, el actor, director y dramaturgo contó cómo nació, creció y venció prejuicios el éxito teatral “Un rato con él”, que esta noche inicia su gira nacional en el Coliseo Podestá

26 de Abril de 2018 | 04:17 | Publicado en Edición Impresa
vbruno@eldia.com

Se sinceró Julio Chávez al decir que por este proyecto “no hubiera prendido ni una vela” sorprendido por el éxito “impensado” y “aventurado” en el que se convirtió “Un rato con él”, la obra que protagoniza con Adrián Suar y que nació, según aseguró en diálogo con EL DÍA, “como una provocación” frente a tanto prejuicio que flota en el ambiente.
Actor, director, dramaturgo y maestro de actores, Chávez (61) está entusiasmado con iniciar hoy en “uno de los teatros más hermosos de la Argentina”, el Coliseo Podestá, la gira nacional de esta criatura que se estrenó el año pasado en el renovado El Nacional y a la que ya han visto más de 150 mil espectadores.

Bajo la dirección de Daniel Barone, y acompañados por Manuela Pal, Marcelo D’Andrea y Francisco Lumerman, la obra relata el reencuentro de dos hermanos de diferente madre distanciados desde hace tiempo que, tras la muerte de su padre, tienen que repartir la herencia familiar.

Para Chávez, la comunión en el escenario con el productor que le ayudó a amasar éxitos como “Tratame bien” (2009) o “El Puntero” (2011), fue “una aventura muy arriesgada porque si bien somos dos actores del mismo palo somos de diferente astilla, y eso fue muy atractivo porque fue parte de la apuesta”.

Buscar qué cosa contar, que satisfaga las necesidades profesionales de ambos, no fue una tarea fácil, y la incógnita sobre lo que podría llegar a resultar fue la sensación que atravesó todo el proyecto. Por eso fue que Chávez, junto a Camila Mansilla, tomó las riendas y se puso a escribir el material que materializaría, por fin, el debut de la dupla en las tablas.

No duda el actor a la hora de definir a esta experiencia como “novedosa” y “aventurada”, nacida sin más que “por la fe que teníamos del trabajo juntos”, entre otras cosas “como provocación para el medio, porque a veces somos un poco cerrados y prejuiciosos”. Según explicó, le sedujo la idea de mostrarse desde otro lugar, buscando romper un poco con esas categorías a las que estamos acostumbrados a etiquetar a actores, registros y géneros.

“Me gustaba mucho la idea de dejarme guiar por una intuición que tenía y en la que no me equivoqué”, dijo reconfortado el actor, quien buscó demostrar que Adrián “podía ser no solamente un actor de comedia, ni yo un actor dramático, sino que él también podía correrse un poco del lugar, y darle un color de pronto diferente, y lo mismo yo”. Para el autor, ese riesgo de haber salido de sus zonas de confort es “lo que el espectador agradece cuando se va del teatro”.

Cuando habla de “novedoso” lo hace porque este proyecto le permitió explorar terrenos desconocidos, algo extraño para un artista como él con más de cuarenta años de oficio, tras su debut artístico en 1976 de la mano de “Lazarillo de Tormes” bajo la dirección de Luis Agustoni.

Precisamente, uno de ellos es el hecho de que el Chávez autor nunca había escrito una obra para él, mucho menos, para estrenar en la calle Corrientes. “Nunca me interesó escribir para mí. Soy autor dramático pero jamás se me pasó por la cabeza escribirme un material, y mucho menos un material con ciertos requisitos comerciales”, explicó y remarcó que, justamente por eso, se tornó en “una experiencia particular pero enormemente enriquecedora”, que lo ha llenado de satisfacción y aprendizaje.
Y eso no fue todo porque “Un rato con él” lo enfrentó, además, a una extraña situación, poco frecuente y para nada normal, como el hecho de que el Chávez actor comparte elenco con el Suar productor de la obra; y el Suar actor, a su vez, comparte elenco con el Chávez autor. Salir airoso de semejante choque de intereses fue posible, según confesó el protagonista de “Un oso rojo” (2003), por el “respeto mutuo” que se profesaron desde el inicio hasta el final.

Metiéndose de lleno en la trama de la pieza, Chávez aseguró que la obra “plantea la posibilidad de que dos hermanos en medio de una situación de confusión, puedan escuchar cómo cada uno de ellos articuló la historia familiar”. La temática, tan universal y tan actual, busca animar reflexiones en tanto historias, afectos y verdades, con el eco de una pregunta resonando: ¿tan fuertemente arraigada tenés a la historia que te armaste que no podés pensar que tal vez en algo te has equivocado?

“En todos nosotros hay una partecita que puede estar fallada en cómo construimos las cosas, y esas fallas son lo que permite que uno descubra en la vida algún elemento nuevo que lo haga repensar, revalorar, reveer”, analizó el autor, descreyendo de la existencia de una verdad totalizadora.

“Uno pelea para imponer su historia pero a veces eso hace que el afecto se sienta ahogado. El afecto es algo muy importante sobre lo que se construye la historia. Pero a veces la historia empieza a tener más peso que lo afectivo”, concluyó.

Para agendar

Qué: “Un rato con él”

De: Julio Chávez y Camila Mansilla

Con: Chávez, Suar y elenco

Por: Daniel Barone

Cuándo: Hoy a las 20.30; mañana y el sábado a las 20.30 y 22.30, en el Coliseo Podestá